domingo, 12 de septiembre de 2021

Apretar las ganas

 











Porque siempre fue hoy,

nunca estuve en otro lugar que no fuera aquí, en mí.

No ha habido nada que comenzar, nada que terminar.

 

Se trata de dejar de apretar las ganas

dejando que la vida sea.

 

Se trata de descubrir la encarnadura,

el dolor que punza desde el centro de las entrañas,

instándome a despreciar mi miedo.

 

Para no admitir,

para proteger, ocultar, tapar, ignorar, olvidar…

El vacío que rodea el páramo de mi cuerpo.

 

Para no admitir,

que en el silencio oscuro del deber cumplido,

va desenredándose el hilo implacable de la falta,

del eco de las palabras que no encuentran destino,

reverberando, menguadas, entre paredes de ausencia.  

 

Para no admitir,

el deseo de otra piel que, a latidos,

haga despertar la mía,

sacudiendo el temor a la distancia de mí misma,

     el temor a la desnudez de mi fragilidad,

     a la muerte.

     El deseo de otros ojos

     en los que beberme el tiempo de un encuentro,

     abandonada a la turbación estimulante del reconocimiento.

 

Se trata de Ser primero en mí

para no caer en la tentación de fagocitarte.