martes, 15 de febrero de 2022

Todo lo que siento es por mí

 

 




Implica dejar de dar voces como loca desde mi rostro mudo.

Implica cercenar las corazas de rabia, cerrar ventanas, o mejor, ¡abrirlas¡. Abrirlas para que el manto de la culpa se esfume lejos, hasta desintegrarse.

 

Implica besar el suelo otra vez, sujetarse las bragas y ponerse en pie echando el primer paso hacia mi propio derrumbe.

 

Implica apretar el culo, hacerse responsable de esa niña con miedo a la entrega, con miedo a perderse en otro, que me habitó por tantos años.


Dejar espacio a la adulta que viene empuñando anuncios  de lados salvajes, con aquel tarro de miel en contención, desparramado por los suelos.

 

Ahora quiero lamerlo a lengüetazos y no dejar nada por descubrir.

Ahora mi lengua mojada en tu boca de miel.

Ahora, sí quiero, perderme en la locura del otro.

Ahora estoy aquí, dispuesta.






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