lunes, 27 de abril de 2020

De cuando renací










Un no ir de las manos entre las hojas, en otoño, abre un hueco entre mis brazos que lleno entusiasmada de encuentro.
Me han crecido raíces nuevas, raicillas de conexión en senderos mágicos de entendimiento. Me brotan manos en el corazón en expansión continua. Cual Jacaranda gloriosa, me han florecido ternuras insolentes por todo el cuerpo; rebeldemente alegres, llenando de besos mi calma, llenando de vida mi risa, mis ojos de amor. 
Ahora, mis intencionados mutismos son espacios infinitos donde ser y recibirnos. Se llenan los sueños de aromas y frutos. Se llenan los sueños.





domingo, 26 de abril de 2020









Trenzo mis hilos de plata con restos de pasado reciente, huellas de búsqueda infructuosa, con sabor a mastranzo y ecos de libertad.

Nada real, nada verdad, nada cercano. Pretendiendo encontrar escondiendo, ocultando lo que nacía de mí, negando, viciando mi esencia tan genuina como desconocida. Sobreviviendo desde el miedo, desde la carencia, desde el deseo, que no es más que ese agujero infinito, insalvable, imposible de llenar, que escuece, urge y no da tregua, constante, insultante, invencible.

Sin conciencia de mi estado durmiente, soñando con soñar y abriendo los ojos al propio sueño de estar soñando. Nada más lejos de mí.

Y al fin, hoy, voy trenzando en mi cabeza mi luz y mis sombras, dejando de intentar. Siendo. Abrazando este presente junto a rescoldos del incendio, cubriendo ese espacio insalvable entre la mujer que soy y la que siempre fui.




martes, 21 de abril de 2020

Clases de vuelo para novatos: patrón de espera.










Entre palabras, en la pausa que persiste
hasta que resulta irreverentemente impropia.
En cada ocasión, sin estación, sin tiempo.
Cifrada.
En cada aliento.
En cada vuelo.
En cada silencio.
En cada silencio.

En cada silencio.