lunes, 27 de abril de 2020

De cuando renací










Un no ir de las manos entre las hojas, en otoño, abre un hueco entre mis brazos que lleno entusiasmada de encuentro.
Me han crecido raíces nuevas, raicillas de conexión en senderos mágicos de entendimiento. Me brotan manos en el corazón en expansión continua. Cual Jacaranda gloriosa, me han florecido ternuras insolentes por todo el cuerpo; rebeldemente alegres, llenando de besos mi calma, llenando de vida mi risa, mis ojos de amor. 
Ahora, mis intencionados mutismos son espacios infinitos donde ser y recibirnos. Se llenan los sueños de aromas y frutos. Se llenan los sueños.





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