En
la inmensa calma de tu cuerpo
se
gesta la tempestad,
que
se descarga como nunca antes,
consciente
de la emoción encapsulada.
Es
consciente destrucción.
Inspiro
tu dolor y sufrimiento,
abro mi corazón a tu calor.
Es
hora de respirar,
te
llenas de todo tu perdón y grandeza,
de
todos tus deseos de transformación.
Inspiras
tu poder.
Mezclando
sutiles mis afectos, confianza, consuelo, certidumbre y alegría de la alquímica
permutación de tu sombras.
Me
toca respirar.
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